La historia de cada plato
Cada receta tiene una sección sobre el origen del plato, la región de donde viene y cómo ha cambiado con el tiempo. Si algo es solo leyenda, lo decimos.
Mole, pozole, tamales y enchiladas con cantidades en gramos, una nota sobre su región y la historia que hay detrás de cada plato.
Qué encuentras aquí
Cada receta tiene una sección sobre el origen del plato, la región de donde viene y cómo ha cambiado con el tiempo. Si algo es solo leyenda, lo decimos.
Los ingredientes van en gramos y mililitros, con cucharadas solo donde es natural, y las porciones corresponden a las cantidades. El resultado no depende de qué taza tengas en la alacena.
Descubre cómo cambia un mismo plato de una región a otra y por qué el pozole puede ser rojo en Jalisco, verde en Guerrero o blanco en muchas otras partes.
Si vives fuera de México, te decimos qué usar en lugar de tomate verde, epazote, queso fresco o masa de maíz cuando no los encuentras en la tienda.
Palomea los ingredientes y los pasos en la misma página mientras cocinas, para saber siempre en qué vas.
Imprime la receta para tenerla en la cocina o deja el teléfono en la mesa en modo cocina, con la pantalla encendida mientras trabajas.
Cada receta trae una estimación de las calorías por porción, para que sepas de antemano qué tan llenador es el platillo.
Recién publicadas
Las recetas más recientes del sitio, cada una con cantidades en gramos, una nota sobre su región y su historia.
Estamos escribiendo las primeras recetas. Mientras tanto, abajo puedes leer cómo se formó la cocina mexicana.
Historia
La cocina mexicana no nació de un día para otro. Es el resultado de miles de años de agricultura en Mesoamérica, del encuentro con los ingredientes que llegaron de Europa, África y Asia, y de las cocinas regionales que cada generación ha ido ajustando a su tierra.
Abajo encuentras, en pocas líneas, los momentos que más cambiaron lo que se cocina en las casas de México. Nos quedamos con lo que está bien documentado y, cuando la tradición cuenta una historia difícil de comprobar, lo decimos así.
Época prehispánica
Mucho antes de la llegada de los españoles, los pueblos de Mesoamérica domesticaron el maíz a partir de una planta silvestre, el teocintle. Los estudios genéticos y arqueológicos sitúan ese proceso hace unos nueve mil años, en el suroeste del México actual. Junto al maíz se sembraban frijol, calabaza y chile en la milpa, y se cultivaban el jitomate, el tomate verde, el aguacate y el cacao. El guajolote se criaba en casa.
El gran logro de esta cocina fue la nixtamalización: cocer el maíz con cal o con ceniza, enjuagarlo y molerlo en el metate. Así se obtiene la masa de las tortillas, los tamales y el atole, y el grano se vuelve más nutritivo. El comal, el metate y el molcajete siguen hoy en muchas cocinas.
Siglo XVI
Después de la caída de Tenochtitlan, en 1521, los españoles trajeron a la Nueva España trigo, arroz, caña de azúcar, ajo, cebolla, cítricos y especias, además de res, borrego, cabra y gallinas. Con el ganado llegaron la leche, los quesos y la costumbre de freír. En sentido contrario, el maíz, el chile, el jitomate, el cacao y la vainilla viajaron a Europa y de ahí al resto del mundo.
La mezcla fue lenta y no siempre pacífica, pero cambió las dos cocinas. En la Nueva España, la tortilla y el pan de trigo compartieron la mesa, y los guisos indígenas de chile empezaron a llevar carne de res, ajo y especias. De ese encuentro, que siguió durante los tres siglos del virreinato, nació buena parte de lo que hoy se llama cocina mexicana.
Siglos XVI–XVIII
De 1565 a 1815, el galeón de Manila unió Acapulco con Filipinas y trajo a la Nueva España sedas, porcelana y especias de Asia como la canela, el clavo y la pimienta. Se suele decir que por esa ruta llegó también el mango que en México se conoce como manila. Las especias se volvieron parte de los guisos y de los dulces virreinales.
La palabra mole viene del náhuatl molli, que quiere decir salsa. En el virreinato, sobre todo en Puebla, esas salsas de chile se enriquecieron con ajonjolí, almendras, especias y chocolate. Se cuenta que el mole poblano nació en una cocina de Puebla del siglo XVII, pero no hay una fuente segura que lo confirme. Lo más probable es que sea el trabajo de muchas generaciones de cocineras.
Siglo XIX
Tras la Independencia, consumada en 1821, la cocina empezó a verse como algo propio del país. Se cuenta que ese mismo año se sirvieron en Puebla los primeros chiles en nogada, con el verde, el blanco y el rojo de la nueva bandera, aunque el relato no tiene una fuente segura. En 1831 se publicó en la Ciudad de México El cocinero mexicano, uno de los primeros recetarios impresos del país independiente.
A lo largo del siglo llegaron panaderos y pasteleros franceses, y en 1838 la reclamación de uno de ellos por daños a su negocio fue uno de los pretextos del conflicto que en México se recuerda como la Guerra de los Pasteles. Durante el imperio de Maximiliano, entre 1864 y 1867, la cocina francesa ganó prestigio en la capital. A esa influencia se suele atribuir el bolillo y varias piezas de pan dulce.
1876–1950
Durante el Porfiriato, de 1876 a 1911, los banquetes oficiales y las mesas de la élite preferían la cocina francesa, y muchos menús se imprimían en francés. Al mismo tiempo, los ferrocarriles unieron regiones lejanas y llevaron ingredientes de un extremo a otro del país. La Revolución, a partir de 1910, movió a miles de personas, y con ellas viajaron recetas y costumbres de cada región.
En las primeras décadas del siglo XX se extendieron los molinos de nixtamal, que ahorraron a las mujeres muchas horas diarias frente al metate, y más tarde llegaron las máquinas para hacer tortillas. En 1949 se fundó en Nuevo León una de las primeras fábricas de harina de maíz nixtamalizado. Autoras como Josefina Velázquez de León reunieron en sus libros recetas de todo el país.
De 1950 a hoy
En 2010, la UNESCO inscribió la cocina tradicional mexicana en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La candidatura tomó como ejemplo a las cocineras tradicionales de Michoacán y destacó todo lo que rodea a la comida: la milpa, el nixtamal, el metate, los mercados y el trabajo compartido en la cocina.
Hoy las cocinas regionales siguen vivas en los mercados, en los puestos de la calle y en las cocinas de casa, y muchas cocineras y cocineros jóvenes vuelven a los maíces criollos y a los ingredientes de temporada. Millones de mexicanos viven fuera del país, sobre todo en Estados Unidos, y cocinan con lo que encuentran allá para no perder el sabor de las recetas de su infancia.
Cada receta del sitio tiene, además de ingredientes y pasos, una sección sobre el origen del plato. Ahí contamos lo que se sabe con certeza y marcamos con claridad lo que es leyenda.
Regiones
La cocina mexicana no es una sola. Elige una región y descubre qué se cocina ahí, de la carne asada del norte al recado rojo de Yucatán.
Preguntas
En el centro y el sur de México, el jitomate es el tomate rojo, y el tomate verde, también llamado tomate de cáscara o tomatillo, es un fruto más pequeño y ácido que crece dentro de una cascarita delgada como papel. Con el tomate verde se hacen la salsa verde y las enchiladas verdes; con el jitomate, la salsa roja, el arroz rojo y muchos caldillos. En el norte del país y fuera de México, al jitomate se le dice simplemente tomate, así que conviene fijarse en el color y en la cáscara.
El nixtamal es maíz cocido con agua y cal, reposado y enjuagado. Molido, da la masa con la que se hacen las tortillas, los tamales y los sopes. Si no consigues masa fresca, usa harina de maíz nixtamalizado, que en muchos países se vende como masa harina: se mezcla con agua tibia hasta que la masa quede suave y no se pegue a las manos. La harina para polenta y la fécula de maíz no sirven, porque no están nixtamalizadas.
Límpialos con un trapo húmedo y quítales el rabo, las venas y las semillas si quieres que piquen menos. Tuéstalos unos segundos por lado en un comal caliente, solo hasta que suelten su aroma y cambien un poco de color: si se queman, la salsa sale amarga. Después remójalos en agua caliente de 15 a 20 minutos y lícualos con un poco de esa agua o con caldo.
El queso fresco se puede sustituir por un queso feta suave remojado unos minutos en agua para quitarle sal, por ricotta bien escurrida o por farmer cheese. Para el queso Oaxaca, que se deshebra y se derrite, lo más parecido es la mozzarella de baja humedad o el string cheese; para gratinar también funciona el Monterey Jack. En Estados Unidos y Canadá muchas tiendas ya venden queso fresco y queso Oaxaca de marcas mexicanas.
Las recetas están pensadas para una cocina de casa, con trastes de todos los días. Los ingredientes van en gramos, los tiempos de preparación, cocción y reposo van por separado y las porciones corresponden a las cantidades. Si encuentras un error, escríbenos y lo corregimos.
Quiénes somos
Sazón con Historia es un sitio de recetas mexicanas para quienes cocinan en casa, en México o lejos de él. Creemos que un pozole sale mejor cuando sabes de dónde viene: por qué el maíz se nixtamaliza, por qué en Guerrero es verde y en Jalisco es rojo, y por qué en el norte las tortillas son de harina.
Las recetas están escritas con claridad, con cantidades en gramos y pasos cortos, pensadas para la cocina de casa.
Historia
Escribimos solo lo que se sabe con certeza sobre el origen de un plato. Las leyendas y las historias de familia van marcadas como tales, y no inventamos fechas ni nombres.
Cantidades
Cada receta tiene cantidades en gramos y mililitros, porciones que corresponden a los ingredientes y tiempos de cocción realistas.
Correcciones
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